Cómo cobrar por curso sin perder el control de quién pagó qué

Cuando cada curso tiene su propio precio y su propio cobro, llevar la cuenta a mano se vuelve imposible. Así se ordena sin perder ni un pago.

Cómo cobrar por curso sin perder el control de quién pagó qué

Una academia rara vez cobra lo mismo por todos sus cursos. Un taller intensivo de fin de semana cuesta distinto que un curso trimestral de idiomas, y un mismo estudiante puede tener dos cursos activos con dos montos distintos, dos fechas de vencimiento distintas y dos historiales de pago distintos.

El cobro nace del curso, no del estudiante

La clave es que cada inscripción tenga su propia deuda, ligada al curso en el que el estudiante está inscrito — no al estudiante en general. Así, cuando alguien pregunta "¿cuánto debo?", la respuesta es clara para cada curso, no un número mezclado.

Un pago, varios destinos

Cuando un estudiante paga un monto que cubre dos cursos a la vez, el sistema debe permitir designar cuánto va para cada uno — no asumir un orden automático que puede no coincidir con lo que la familia realmente quiso pagar.

Estado de cuenta por curso

Al final, cada curso necesita su propio estado de cuenta: quién pagó, quién debe, y desde cuándo. Sin esto, cerrar el mes se vuelve un ejercicio de memoria.

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